Tienes una empresa de limpieza y mandas a tres personas a hacer la limpieza de fin de obra en Alemania. Tienes una empresa de instalaciones y el equipo sale hacia Francia. Tienes una empresa de seguridad y tus operarios cubren un evento en Italia. En los tres casos quieres saber dónde están, a qué hora empezaron, que el trabajo se haya hecho. Normal. Y das por sentado que las reglas sobre cómo puedes rastrearlos son las que conoces de casa.
No lo son. Cada Estado europeo tiene sus reglas sobre el control de los trabajadores, y valen donde se desarrolla el trabajo, no donde tienes la sede legal. Una empresa española con un equipo en Alemania sigue las reglas alemanas. Parece un detalle de abogados, hasta que llega una reclamación o una multa.
La misma Europa, reglas distintas
Todos parten del RGPD. Pero luego cada uno le añade su capa nacional, y las capas cambian bastante. En España la autoridad competente para las empresas privadas es siempre la AEPD nacional: algunas comunidades autónomas como Cataluña, con la APDCAT, o el País Vasco, con la AVPD, tienen autoridad propia, sobre todo para el sector público. No hace falta autorización administrativa ni de una autoridad laboral para instalar la geolocalización: las garantías son la información del artículo 90 de la LOPDGDD, la información a los representantes de los trabajadores del artículo 64 y el propio RGPD. Luego están las capas nacionales que cambian: en Italia el artículo 4 del Estatuto de los Trabajadores, en Alemania el acuerdo con el comité de empresa antes de encender el sistema, en Francia la CNIL.
Y las sanciones no son iguales. En algunos países una infracción vale unos pocos miles de euros, en otros sube rápido. En España una empresa fue multada por geolocalizar a sus empleados sin una base y una información adecuadas. La horquilla, entre el caso leve y el grave, va desde unos pocos miles de euros hasta cifras que dan miedo a cualquiera que gestione personal sobre el terreno.
El problema, hasta hoy, es que en ningún sitio encontrabas todo esto puesto en orden, comparable y, sobre todo, verificado en la fuente. Buscas en Google y obtienes mil páginas: una por ley, una por país, a menudo desactualizadas, a veces traducidas con los pies. Para quien manda equipos por toda Europa es un laberinto. Así que hemos construido lo que faltaba, y lo hemos dejado gratis.
Tres herramientas, una sola pregunta: qué necesito de verdad, donde yo trabajo
La primera es la guía GPS para trabajadores en la UE. Eliges el país y obtienes el dosier completo: qué necesitas para estar en regla, con la distinción entre lo que es obligatorio, lo que depende de los casos y lo que no hace falta; el procedimiento paso a paso; a quién dirigirte, con los contactos reales de la autoridad competente; el modelo de información para descargar; la sanción máxima con un caso real citado; y las fuentes primarias, para que puedas verificarlo tú mismo. Treinta y nueve países europeos, cada uno revisado a mano, no generado al azar. Si mandas un equipo a Rumanía o a Noruega, en dos minutos sabes qué preparar antes de salir.



