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18 de agosto de 2026 · 6 min

Tiempo de desplazamiento como tiempo de trabajo: sentencia Tyco

Son las seis y media de la mañana y la furgoneta ya está cargada: la caja de herramientas, la tablet con la ruta del día todavía cargando, un café a medio terminar en el portavasos. El técnico sale de casa mientras la calle sigue en silencio, coge la autovía y llega a la puerta del primer cliente a las siete y cuarenta y cinco. Una hora y cuarto de carretera, radio puesta, nadie mirando. Cuando llega el momento de fichar, esa hora y cuarto, ¿dónde queda?

Durante años la respuesta, para instaladores, técnicos de mantenimiento, personal de seguridad y cualquiera sin un centro de trabajo fijo al que presentarse, fue sencilla y sencillamente equivocada. La jornada se contaba desde que se pisaba la casa del cliente, no desde que arrancaba el motor en la puerta de casa. Todo lo anterior, y todo lo posterior tras la última visita de la tarde, caía en una zona gris etiquetada como trayecto: sin pagar, sin contar, por muchos kilómetros que sumara o por mucho que la ruta la hubiera decidido otro.

Lo que fijó la sentencia Tyco

Esa zona gris es la que llevó a los tribunales una empresa española de seguridad, Tyco Integrated Security. La compañía había cerrado sus delegaciones territoriales dentro de un plan de reestructuración, de modo que sus técnicos de instalación y mantenimiento de alarmas empezaban y terminaban la jornada directamente desde el domicilio, con una furgoneta de empresa en la puerta y una ruta que llegaba cada noche por aviso desde la central, sin margen para decidir el orden de las visitas ni el horario. El sindicato de Comisiones Obreras planteó el conflicto, la Audiencia Nacional elevó la cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y este resolvió el 10 de septiembre de 2015, asunto C-266/14: cuando el trabajador no tiene un centro de trabajo fijo u habitual, el trayecto de casa al primer cliente y del último cliente a casa es tiempo de trabajo, al mismo nivel que las horas dedicadas a reparar la alarma. El tribunal se apoyó en los tres elementos que definen el tiempo de trabajo según la Directiva 2003/88: estar en ejercicio de la actividad, estar a disposición del empresario, y permanecer en el puesto o donde este determine. Durante ese trayecto el técnico cumplía los tres, porque seguía un itinerario que no había elegido y no podía dedicar ese rato a sus propios asuntos.

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Por qué ese matiz cambia el sueldo y los límites de jornada

Una furgoneta de trabajo circula al amanecer hacia el primer cliente

Que ese trayecto cuente o no cuente no es un matiz jurídico sin consecuencias, cambia el sueldo y cambia los límites legales de la jornada. Si el día empieza cuando arranca la furgoneta y no cuando se llega al primer cliente, cada desplazamiento pasa a sumar para el cálculo de las horas trabajadas, para el respeto de la jornada máxima y para los descansos que marca el Estatuto de los Trabajadores. La sentencia Tyco fijó el principio, pero el Tribunal Supremo español ha ido afinando cuándo se aplica de verdad: en su sentencia del 27 de noviembre de 2024 aclaró que el desplazamiento desde el domicilio al primer cliente y del último cliente a casa no cuenta como tiempo de trabajo de forma automática para cualquier trabajador itinerante, sino solo cuando concurren las circunstancias concretas del caso Tyco, es decir, cuando la empresa eliminó centros de trabajo previos y el empleado queda bajo el control pleno del empresario, sin margen real para organizar su propio tiempo. La pregunta deja de ser teórica y se convierte en una cuestión de hechos: quién decidía la ruta, quién marcaba el horario, qué margen real tenía la persona al volante.

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Dónde se pierde la hora y cuarto

Aquí es donde se rompe la cuenta, casi siempre en el mismo tramo: el que nadie registra. Si la jornada se apunta como iniciada al llegar a casa del primer cliente y no al salir de la propia vivienda, desaparece una hora, a veces más, de cada parte de trabajo, cada día, por cada técnico en plantilla. Multiplicado por un equipo de quince o veinte personas, esa hora deja de ser un redondeo y se convierte en salario no pagado, en jornadas que sobre el papel cumplen el límite legal y en la realidad lo superan, y en una conversación incómoda el día en que un trabajador, un sindicato o la Inspección de Trabajo deciden preguntar a qué hora empezó de verdad la jornada.

Lo que se prueba, no lo que se recuerda

Y ahí es donde nadie gana un desacuerdo apoyándose en la memoria. Para el trabajador, tener constancia de la hora exacta en que salió de casa marca la diferencia entre cobrar el trayecto y verlo discutido tres semanas después, cuando ya nadie recuerda nada con precisión. Para la empresa, ese mismo registro es lo que permite respetar los límites de jornada sin adivinar, y lo único que sirve de verdad si llega una reclamación o una visita de inspección: no basta con decir que el técnico tenía margen para organizarse, hay que poder mostrar cuándo empezó cada trayecto, desde dónde y hasta dónde. Como el propio Tribunal Supremo ha dejado claro, todo depende de las circunstancias concretas, y las circunstancias concretas solo se demuestran con datos, no con un cálculo hecho a ojo a fin de mes.

Un fichaje que lo demuestra

La solución, en principio, no tiene mucho misterio: un fichaje geolocalizado y con hora exacta al salir de casa, y otro al llegar al último punto de la jornada, exportable para quien lo necesite, sea el propio trabajador, la nómina o un inspector. Es justamente la capa que aporta GeoTapp: un toque para empezar el trayecto y otro para cerrarlo, con fecha, hora y ubicación por persona y por desplazamiento, lista para exportar en el momento en que alguien la pida. No vigila dónde para el técnico entre cliente y cliente. Prueba cuándo empezó de verdad la jornada que la ley, con matices, ya reconoce.

La próxima vez que salga una ruta para las seis y media de la mañana, ¿el reloj empieza en la puerta de casa o en la puerta del primer cliente? La sentencia Tyco y el Tribunal Supremo ya han puesto sobre la mesa cuándo debería empezar. Lo único que queda por resolver es si el registro está de acuerdo.

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